Consideraciones generales plantear un problema desde una perspectiva científica
significa reducirlo a sus aspectos y relaciones fundamentales a fin de poder iniciar
su estudio intensivo; pero la reducción – vía el recurso de la abstracción- no
significa de modo alguno simplificar el análisis científico de la realidad social. Al
contrario, dicha operación mental es necesaria para poder plantear el problema en
términos concretos, destacando aquellos elementos y vínculos que la teoría y la
práctica señalan como importantes para una primera aproximación al estudio del
fenómeno.
En la práctica, la formulación del problema se inicia exponiendo en términos generales, a veces poco precisos, la cuestión que se pretende estudiar; a medida que se avanza en el proceso de investigación y se consultan datos empíricos y revisan diversas consideraciones teóricas y elementos históricos sobre el asunto, el problema empieza a plantearse en forma cada vez más clara y precisa. Puede observarse entonces una superación en la formulación del problema ya que éste se ha completado y precisado teórica y empíricamente.
El pensamiento siempre está en continuo movimiento de tal modo que, en el instante de plantear, aunque sea de manera rudimentaria un problema, el investigador adelanta una o más hipótesis preliminares a las que llamamos hipótesis de trabajo. Éstas se superan dialécticamente a medida que se profundiza en la elaboración del problema y se logra establecer, a nivel teórico, los aspectos y relaciones esenciales que se incluirán en el cuerpo de las hipótesis.
Sucede por lo regular que las hipótesis de trabajo conduzcan a nuevas interrogantes que
ameriten a su vez el planteamiento de otras hipótesis; esto es así ya que el proceso de conocimiento se muestra como una relación de preguntas (problemas) y respuestas posibles (hipótesis) que se vinculan dialécticamente. Esta complejidad del proceso de investigación, fundamentalmente en los primeros procesos específicos (planteamiento del problema y de las hipótesis), puede llevar al investigador por sendas equivocadas que lo alejen de su problema inicial, pero también puede conducir al descubrimiento de otras facetas y relaciones de los fenómenos que resulten básicas para una compresión más objetiva y precisa de la cuestión que se estudia y, por tanto, se integren al estudio. Se ha dicho arriba que al plantear el problema surgen hipótesis de trabajo las cuales son superadas por otras más consistentes y precisas a medida que se avanza en la formulación del problema.
Además, se mencionó que para plantear el problema es necesario recopilar datos teóricos y empíricos los cuales deben manejarse en forma conjunta. Puede decirse que en este momento se inicia también la construcción de los objetivos, así como el marco teórico y conceptual; éste hará posible precisar, profundizar o esclarecer la manera como se vinculan teóricamente los fenómenos que se estudian en una realidad concreta, a fin de establecer hipótesis ya no de trabajo sino para que se comprueben empíricamente en la investigación que se lleva a cabo. Sin embargo, en la práctica podemos enfrentarnos al hecho de que
se carezca de referencias teóricas o las disponibles no sean pertinentes para utilizarlas en nuestra investigación porque corresponden a contextos sociales diferentes.
En este caso, se debe sistematizar la información empírica disponible para elaborar un marco conceptual que sirva de guía metodológica en el proceso de investigación. De acuerdo con lo anterior, y como se expuso en el capítulo segundo, la investigación no sigue en la práctica una secuencia lineal ya que hay un constante ir y venir de un proceso a otro (especialmente en los primeros) y, por lo tanto, se realizan en forma casi simultánea. Por razones de exposición se ha separado en este libro el planteamiento del problema de aquellos capítulos que se refieren a la estructuración del marco teórico y conceptual y a la formulación de hipótesis.
Repercusiones en el proceso de investigación en el transcurso de cualquier investigación surgen con frecuencia problemas diversos, cuyo origen es un planteamiento confuso o incorrecto de la cuestión que se estudia. Estas dificultades se presentan básicamente cuando se formulan los objetivos e hipótesis y al diseñar los instrumentos para recoger la información. Es necesario aquí diferenciar entre los propósitos o intenciones iniciales que originan una investigación y los objetivos derivados de la delimitación y planteamiento del
problema.
Es posible, pues, que los objetivos se modifiquen por las nuevas ideas o inquietudes que surgen en el momento de preparar el problema para su manejo teórico y metodológico. Asimismo, el investigador puede tener dificultades para señalar con claridad los objetivos del estudio, o quizás exista una incongruencia metodológica entre éstos y los elementos que conforman la problemática que se investiga. Asimismo, si el problema está mal planteado es de esperar que el cuerpo de hipótesis resulte un tanto discordante con lo que se desea indagar.
La tergiversación de los objetivos e hipótesis conducirá indudablemente a la selección
de técnicas y al diseño de instrumentos (cuestionarios, cédulas de entrevista, guías de observación, etcétera) poco útiles para captar la información requerida; por consecuencia, se obtendrán resultados y conclusiones impregnados de los errores cometidos en los procesos mencionados. Lo anterior impedirá que los resultados se utilicen para estructurar políticas y estrategias de acción, o se incorporen al acervo de conocimientos científicos de las ciencias sociales.
De lo anterior se desprende que un planteamiento inadecuado del problema tendrá repercusiones en los distintos procesos de la investigación, lo que puede entorpecer el avance de la misma y, por consiguiente, retrasar la fecha de su terminación. Por ello, es necesario poner especial cuidado en la formulación del problema para iniciar con paso firme el camino de la investigación.
Delimitación y ubicación del problema y del campo de investigación Cuando el experto social ha elegido el tema de estudio, o se le solicita diseñar una investigación para proporcionar alternativas de solución a un problema concreto, requiere al principio realizar ciertas actividades que son fundamentales para poder ubicar su problema y campo de estudio. Esto no implica que en ese momento desconozca las distintas teorías sobre el problema o que las ignore para delimitar el objeto de su estudio. Es posible en muchos casos que desde la formulación, inclusive desde la elección del tema, ya esté presente una teoría. Entre las actividades básicas que deben llevarse a cabo al inicio del trabajo, están:
1 . Señalar los límites teóricos del problema mediante su conceptualización, o sea, la exposición organizada de las ideas y conceptos relacionados con el problema, comenzando por aquellos de mayor importancia para la comprensión científica del problema. En este proceso de abstracción podrán precisarse sus factores o características principales; se dilucidarán posibles conexiones entre distintos aspectos o elementos que están presentes en la problemática que se analiza, y se distinguirán situaciones relevantes de otras que no lo son para los propósitos del estudio.
Situar el problema social en el contexto socioeconómico, político, histórico y ecológico respectivo. Esto reviste especial importancia principalmente si el estudio está dirigido a aportar elementos de juicio para corregir fallas o solucionar problemas, pues los factores contextuales pueden impedir o dificultar la aplicación de las políticas y estrategias formuladas. A veces no es fácil fijar con exactitud los límites teóricos y conceptuales del problema, ya que el especialista debe enfrentarse a diversas situaciones u obstáculos no previstos.
Por ejemplo, es posible que la información que posee o se le transmita en ese momento sea insuficiente o inadecuada para delimitar y ubicar el problema. Esto no debe ser motivo de preocupación, ya que «a menudo se tiene solamente una idea amplia, difusa y aun confusa del problema» (Fred N. Kerlinger, Foundations of Behavioral Research, p. 18). En este caso, sería conveniente buscar la orienta~n de personas versadas en el asunto para esclarecer puntos os- ·curos en la problemática que se investiga. Asimismo, es aconsejable mantener un constante diálogo con los responsables del estudio, para despejar cualquier duda sobre los propósitos del mismo. Cuando existen numerosas ideas o criterios en tomo a lo que_ va a estudiarse, pueden suscitarse controversias sobre el manejo teórico-conceptual del problema. Por ejemplo, si el grupo encargado del proyecto está compuesto por distintos especialistas, puede suceder que una persona enfoque el problema desde una perspectiva sociológica; que otra encuentre en él un profundo contenido psicológico, o surjan algunos otros puntos de vista que no sólo sean discordante &, sino que estén en franca contraposición.
Sin duda, existen muchas formas de abordar un mismo problema, las cuales posiblemente requieran de diseños de investigación distintos. Para evitar que las discusiones tomen un rumbo equivocado es menester no olvidar los propósitos del estudio; esto servirá como punto de referencia para unificar los criterios y concretar las ideas expuestas sobre el tema. La situación puede resultar más dificil si los mismos patrocinadores del proyecto carecen de una idea precisa sobre el problema objeto de estudio y respecto a los alcances teóricos y prácticos de la investigación. La falta de claridad en la definición del problema origina muchas veces que el planteamiento inicial sufra modificaciones a medida que avanza la investigación. Los ajustes en la formulación del problema deben hacerse dentro de los límites señalados por el marco teórico y conceptual de referencia; de lo contrario se corre el riesgo de obtener resultados que estén lejos de lo que en realidad se pretendía indagar. Lo expuesto es solamente una idea de las dificultades que el investigador debe resolver para poder delimitar y ubicar el problema de acuerdo con su perspectiva de análisis.
Otras situaciones u obstáculos se presentarán en el momento de analizar problemas concretos. Después de establecer los límites teóricos y conceptuales del problema y el
ámbito que comprende la investigación, el siguiente proceso consiste en formular el problema en términos operacionales, entendiendo por esto el señalamiento de los elementos y relaciones específicos, de conformidad con el contexto histórico- social en el que se analiza el problema. Se expondrán, por lo tanto, las causas y efectos posibles, las formas en que se presenta el problema, así como sus manifestaciones y vínculos diversos y tendencias posibles. En otros términos, lo que se pretende al plantear un problema de investigación es recuperar críticamente, con la ayuda de los elementos teóricos, históricos y empíricos, los aspectos y relaciones esenciales del fenómeno que se estudia.
Con esto se logrará su contextualización teórica e histórica para posibilitar su instrumentación metodológica. Aunque pudiera parecer exagerado, lo cierto es que el éxito de todo proyecto de investigación quedará en gran medida supeditado a la correcta
formulación del problema. De aquí que merezcan una consideración especial las palabras de Rusell L. Ackoff cuando señala que »un problema bien planteado es la mitad de la solución» (The Design of Social Research, p. 14), y las expresadas por Elide Gortari en el sentido de que: «En el planteamiento correcto del problema descansa la posibilidad de su solución.» (Iniciación a la lógica, p. 230.)
Con lo anterior se pretende mostrar la importancia que tiene en la investigación el hecho
de formular el problema en forma correcta. Por ello, para evitar trastornos o desviaciones durante el proceso de la investigación es necesario poner mucho cuidado en el planteamiento del problema, pues de él dependerá que con el manejo de la teoría y de los métodos y técnicas disponibles pueda conseguirse una información congruente con los objetivos prácticos y teóricos que se persiguen y las hipótesis que se pongan a prueba. De esta forma se podrán satisfacer tanto los requerimientos de información solicitados por los
patrocinadores de la investigación, como las inquietudes académicas de los especialistas en ciencias sociales. Aunque no existen reglas aceptadas unánimemente para tal efecto, Fred N. Kerlinger señala tres criterios para el planteamiento de buenos problemas de investigación ( op. cit., pp. 19-20):
1. El problema deberá expresar una relación entre dos o más variables;
2. El problema debe formularse claramente y sin ambigüedades;
3. El problema y la formulación del mismo deben ser tales que impliquen las posibilidades de comprobación empírica. Finalmente, Kerlinger hace énfasis en que «la mejor forma de plantear un problema es la forma más simple: elabore una pregunta» (!bid., p. 20).
Esta recomendación la hacen también los miembros de la Academia de Ciencias tanto
de Cuba como de la desaparecida URSS: «El problema científico … puede ser formulado mediante preguntas.» (Vid. Varios, Metodología del conocimiento científico, p. 185.) Las preguntas permiten en el proceso de investigación recuperar críticamente las dudas e inquietudes principales del investigador para presentarlas en forma sintética. Esa es su virtud metodológica. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la elaboración de las preguntas responde tanto al marco teórico en el que se sustenta la investigación, como a los aspectos concretos del problema que se descubren o precisan al analizar la información empírica disponible.
Por ello, puede decirse que en la manera de formular las preguntas se manifiesta cierta intencionalidad, pues según sea el tipo de interrogantes que se elaboran en una investigación, será el tipo de respuestas que se obtengan. Con el objeto de alcanzar una mayor comprensión sobre el proceso que debe seguirse para formular adecuadamente la cuestión que se estudia, es preciso remitirse al problema expuesto en el capítulo anterior: Desconocimiento de los factores que condicionan las actitudes de la gente que habita en las «ciudades perdidas » y cinturones de miseria respecto a las normas, costumbres y formas de interacción de los sectores urbanos. Como se habrá observado, el problema presentado de esa manera dificilmente permitiría su manejo teórico y, por consecuencia, su
instrumentación metodológica, debido a la falta de precisión en cuanto a los límites teóricos y conceptuales del problema y al tipo de población que interesa estudiar, así como a las características propias de las ciudades en las que se decida realizar la investigación.
Por otro lado, hay que considerar la disponibilidad de recursos financieros, humanos y materiales, los cuales determinarán, en última instancia, los alcances de la investigación. Para lograr delimitar y ubicar el problema debe procederse primero a su conceptualización, teniendo como punto de partida y eje central de las discusiones los propósitos que originan la investigación. En vista de que ésta puede abarcar distintos ámbitos de estudio, una primera forma de cerrar el campo de análisis del problema es señalar los aspectos o factores que se considera intervienen en el fenómeno que se investiga y resultan relevantes para explicar dicho fenómeno: actitudes de las personas que viven en las «ciudades perdidas» o cinturones de miseria hacia los sectores urbanos. Supóngase que después de llevar a cabo el proceso de abstracción se escogen los factores socioeconómicos para investigar el problema.
También es posible que se vea la necesidad de restringir la investigación sólo a las personas que emigran de las zonas rurales a las «ciudades perdidas» y cinturones de
miseria. Aquí quedarían excluidos, por ejemplo, aquellos individuos que habiendo
nacido en la ciudad su status económico ha venido a menos o carecen de oportunidades para colocarse en la estructura ocupacional urbana en situaciones no marginales, lo cual provoca que se refugien en las zonas pobres de los centros urbanos. Si se decide realizar la investigación sólo en la ciudad de México, posiblemente su contexto socioeconómico, político e histórico difiera un tanto del que tienen otras ciudades del país. Por ello, es necesario no olvidar las características peculiares que conforman el área geográfica que comprenderá el estudio a fin de situar adecuadamente el problema. Una vez que se ha delimitado y ubicado el problema de investigación (contextualización teórica e histórica), el
interés se centraría entonces en plantearlo formulando la pregunta general:
¿En qué medida influyen los factores socioeconómicos de la población rural que llega a
vivir a las «ciudades perdidas » y cinturones de miseria de la ciudad de México respecto a sus actitudes hacia las normas y patrones socioculturales de los sectores urbanos? De este planteamiento pueden desprenderse varias preguntas sobre temas específicos, por ejemplo:
¿Cuáles son las causas de la migración campo-ciudad de México? ¿Qué elementos condicionan la colocación de las personas provenientes del campo en la estructura ocupacional urbana? ¿Cuáles son los factores que determinan el nivel de vida de la población que vive en las «ciudades perdidas» y cinturones de miseria que rodean la ciudad de México? ¿Qué factores condicionan sus expectativas frente a los sectores urbanos? Para dar respuesta a estas preguntas desde una perspectiva científica, es necesario elaborar un marco teórico y conceptual del que se de1iven una o más hipótesis que ofrezcan una posible explicación o respuesta sobre las interrogantes formuladas.
Pero antes o paralelamente a la constmcción del marco teórico y conceptual y del planteamiento del problema, se requiere formular los objetivos de manera precisa.
Formulación de los objetivos del estudio El establecimiento de los objetivos es
parte fundamental en cualquier estudio, ya que son los puntos de referencia o
señalamientos que guían el desarrollo de una investigación y a cuyo logro se
dirigen todos los P-sfuerzos. Para plantear los objetivos es indispensable conocer
con detalle qué se pretende lograr a través de la investigación~ esto permitirá fijar objetivos debidamente fundamentados y susceptibles de alcanzarse.
Los objetivos que se establezcan deben estar claramente expresados para evitar
trastornos o posibles desviaciones en el proceso de investigación, especialmente
cuando ya se tiene cierto avance en el trabajo, ya que al principio es posible que los objetivos se modifiquen durante el planteamiento del problema y al elaborarse
el marco teórico y conceptual.
Esto es algo normal en todo proceso de investigación. También hay que cuidar que los objetivos sean congruentes con la justificación del estudio y los elementos que conforman la problemática que se investiga . En el caso particular de los objetivos específicos, su formulación correcta dependerá del grado de claridad alcanzado en la delimitación y definición del problema. En el momento de elaborar los objetivos, deben tenerse presentes
diversos aspectos o circunstancias que pueden limitar y en algunos casos impedir su plena realización. En una investigación directa la carencia de recursos financieros, humanos y materiales restringirá las posibilidades de conseguir los distintos objetivos del estudio. Por su temporalidad, los objetivos se dividen en inmediatos y mediatos~ dependiendo de su alcance, o sea, del ámbito que abarcan, se clasifican en específicos y generales, y según su enfoque u orientación, en prácticos y teóricos. Con relación al problema planteado, los objetivos podrían ser: l. Identificar los factores que condicionan las actitudes de la
población que emigra de las zonas rurales a la ciudad de México respecto a los patrones socioculturales de los sectores urbanos.
2. Determinar los focos de contaminación ambiental existentes en la zona.
3. Determinar las enfermedades por las que los pobladores de las barriadas acuden a consulta a los centros médicos ubicados en la localidad.
Con respecto a los dos primeros objetivos, la entrevista a informantes clave y la técnica de observación empleadas en las visitas preliminares a la zona, pueden proporcionar información suficiente para conocer los servicios públicos con que cuenta la comunidad (primer objetivo) y para conocer la existencia de basureros, charcos, polvo, fábricas, vehículos de motor, etcétera (segundo objetivo); el tercero se lograría revisando las historias clínicas de los centros médicos de la zona.
Este tipo de objetivos pueden formar parte de otros más generales, por lo que deben cubrirse de preferencia en los primeros procesos específicos de la investigación, de tal manera que proporcionen elementos para alcanzar los objetivos finales de la investigación. Por ejemplo, el tercer objetivo podría formar parte de uno más general: l . Precisar las causas que determinan la problemática de salud de la población que habita en las «ciudades perdidas» y cinturones de miseria. 1. 1 Determinar las enfermedades por las que los pobladores de las barriadas acuden a consulta a los centros médicos ubicados en la localidad.
En una investigación aplicada algunos objetivos intermedios pueden manejarse como
subproductos de la misma, debido a la necesidad de contar con información previa a los resultados finales de la investigación a fin de orientar ciertas políticas y estrategias de acción. Durante la elaboración de los objetivos puede suceder también que se planteen objetivos que más bien corresponden a un programa de acción tendiente a influir en los procesos sociales para modificar diversos aspectos de la problemática que se estudia. Por ejemplo: J. Incrementar la participación de la población de las «ciudades perdidas» y cinturones de miseria en todas las actividades y obras de interés social que se realicen en la zona;
2. Politizar a los habitantes de estas barriadas para que exijan a las autoridades correspondientes elevar la cantidad y calidad de los servicios municipales;
3. Realizar acciones concretas para incorporar a la población a los programas de
planificación familiar. En este caso, los objetivos anteriores, que pueden formar parte de un programa de acción, deben elaborarse tomando en cuenta la información obtenida de la
investigación directa.
Para alcanzar los objetivos de cambio se requiere que los investigadores, conjuntamente con la población que tiene los problemas, se involucren en acciones orientadas por la investigación social tendientes a resolver los problemas, contando previamente con un programa debidamente estructurado (vid. «Investigación-Acción», capítulo primero). Para concluir con este apartado, es necesario señalar que en los objetivos se manifiestan, explícita o implícitamente, los intereses y posturas intelectuales, así como las tendencias políticas e ideológicas de las personas responsables del proyecto de investigación.
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