9. El materialismo gnoseológico 1SB Copy

El materialismo filosófico mantiene viva la critica filosófica contra la religión desde un ateismo militante. Frente a la «critica ilustrada», sostiene que la religión no es un engaño de los sacerdotes, ni el «opio del pueblo», sino que se ha originado en el comercio de los hombres primitivos con los grandes animales de Pleistoceno, que proporcionaron a la humanidad, además de «proteínas», experiencias originarias de relación con los númenes (El animal divino, 1985). Que la religión haya acompañado a la humanidad con asiduidad a lo largo de su evolución no se debe ningún culturgen religioso, ni a una experiencia fenomenológica de lo sagrado, sino al prolongado contacto del hombre con animales depredadores que puede cazar, pero para los que también puede convertirse en presa.

De ahí que el revival de las religiones venga acompañado de un nuevo culto hacia los animales y de representaciones de extraterrestres zoomorfos. El ateismo no consiste en reconocer que el hombre hizo a los dioses a su imagen y semejanza (Jenofanes o Feuerbach), sino en entender que el hombre fabricó sus dioses a partir de los animales. Más que destruir la divinidad, ignorándola, la ontología atea «recupera y reinterpreta desde el materialismo» la masa inmensa de contenidos culturales que muchos consideran «errores espiritualistas o idealistas». Por ejemplo, la «preferencia por el estado gaseoso de la materia»está a la base del espiritualismo y el dogma de la resurrección de la carne o el culto al cuerpo de Cristo muestran trasfondo corporeísta del dogma católico.

El materialismo gnoseológico, por último, consiste en negar que la materia quede contenida dentro de la conciencia o ámbito epistemológico del mundo.
Su opuesto será el «inmaterialismo» o afirmación de la subsistencia del ámbito epistemológico mundano al margen de la materia. Podemos reconocer el rendimiento de este tercer contexto repasando cómo se ha ido forjando en la historia de la filosofía un materialismo metodológico desde Hobbes hasta Carnap. Para Hobbes, en efecto, el conocimiento de una cosa es siempre conocimiento de su génesis.

Como quiera que la génesis es movimiento y el movimiento implica el cuerpo, el único objeto posible del saber humano es el cuerpo orgánico y la filosofía se divide en dos partes, la filosofía natural (que estudia la naturaleza desde el mecanicismo) y la filosofía civil, que estudia el cuerpo social o sociedad (De Corpore, 1655). En los antípodas del naturalismo se halla el empiriocriticismo de Ernst Mach que aparece más como un fenomenismo radical que como un materialismo. Sobre la noción de «experiencia pura» de Avenarius, Mach (1900) interpreta el conocimiento científico como estudio de las relaciones fenoménicas, en los que la materia no se conoce como tal, al convertirse en «una determinada relación de los elementos sensibles en conformidad con una ley» Lenin (1909), a su vez, consideró este subjetivismo como inmaterialista. Apelando a Berkeley (1736), que llamaba materialistas a todos los que reconocían la existencia de la materia (incluidos Platón y Aristóteles), Lenin tilda de «idealistas» a quienes niegan existencia a cualquier realidad exterior a su conciencia. Al defender que «hay cosas que existen independientemente de nuestra conciencia, independientemente de nuestras sensaciones, fuera de nosotros», suscribió un «materialismo esencialista» opuesto a las tentaciones del psicologismo, que aparece gnoseológicamente como un «inmaterialismo esencialista».

Referencias

ARMSTRONG, D.: A Materialist Theory of Mind, 1968 AYER, A.: El positivismo lógico, FCE, México, 1972 BERKELEY, G.: A Treatise Concerning Principles of Human Knowledge, Fontana, London, 1736 BUENO, Gustavo: Ensayos materialistas, Taurus Madrid, 1972; «Operaciones autoformantes y heteroformantes. Ensayo de un criterio de demarcación gnoseológica entre la Lógica formal y la Matemática», El Basilisco, 1979; El animal divino, Pentalfa,

Oviedo, 1985; (Idea de ciencia desde la, (1976)Teoría del cierre categorial, Pentalfa, Oviedo, 5 vols. 1992-4 CARNAP, R.: «Psychologie in physikalischer Sprache», Erkenntnis, 1932-3 CORNFORTH, M.: Dialectical Materialism, 3 vols., 1952-54 CHURCHLAND, P.: Matter and Consciousness, MIT Press, Cambridge, 1984 DARWIN, Ch.: The Origin of Species or the Preservation of Favoured Races, Murray, London, 1859

D’HOLBACH: The System of Nature, 1770 (trad del French by Wilkinson, London, 1820) EINSTEIN-INFELD: The Evolution of Physics, New York, 1938 ENGELS, F.: Anti-Dühring, 1878; Dialektik der Natur, 1872-86 (publicados en Moscú en
1925) HAECKEL, E.: Natürliche Schöpfungsgeschichte, 1868; Die Welträtsel, 1899; traduc. esp. Valencia HARRIS, M.: Cultural materialism, Alianza, Madrid, 1982 HARTLEY, D.: Observations on Man,1749

HOOK, Sidney, From Hegel to Marx: Studies in the Intellectual Development of Karl Marx, 1936, reed. Columbia University Press, 1994

HUXLEY, Th. H.: Man’s Place in Nature, London, 1863; Science and Culture, London, 1882 JANET, P.: The Materialisme of the Present Day (ver. Inglesa de G. Masson, 1865)

KURTZ, Paul: The Transcendental Temptation: A Critique of Religion and the Paranormal, Prometheus, 1886; Living Without Religion: Eupraxophy, Prometheus, 1988; Philosophical Essays in Pragmatic Naturalism, Prometheus Book, Amherst, N.Y. 1991 LANGe, Albert: Geschichte des Materialismus, Berlin, 1866